Por años, escribí sobre los abusos de las casas de cobranza, y cómo defenderse de ellos. Algunos de mis artículos incluso fueron plagiados. Sin embargo, muchos fueron de ayuda para mucha gente que aguantó por años la grosería, la impertinencia y la soberbia de los empleados de las casas de cobranza, que al sol de hoy no han querido entender que el hecho de que un deudor no quiere pagar no valida las prácticas de acoso a las cuales someten a todos los demás deudores que no pueden pagar.
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