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Esta es una pregunta recurrente en este espacio y yo había prometido responderla…. hace como mil años.

Por suerte, el ICBF salió a mi rescate, y respondió a este interrogante mediante un concepto que hoy analizaremos.

El concepto de marras es el número 80 de junio 25 de 2015, se encuentra visible aquí, (que a su vez, simplemente ratifica el concepto 107 de 2013) y se reduce en lo siguiente:

1. A la entidad llega una persona preguntando si es procedente la suspensión de la cuota alimentaria que suministra el progenitor a sus hijos por los periodos de vacaciones.

2. El ICBF responde a la pregunta a partir del análisis de lo siguientes conceptos: 1. El derecho de alimentos; 2. La inasistencia alimentaria; 3 La conciliación extrajudicial en materia de familia; y 4 Trámite administrativo y judicial para la exigibilidad del derecho a los alimentos.

3. En este orden de ideas, el ICBF realiza estas importantes definiciones:

Sobre el derecho de alimentos: Los niños, niñas y adolescentes tienen el derecho fundamental a recibir alimentos, el cual se extiende a la recepción de las cuotas alimentarias que se presumen indispensables para garantizar su desarrollo pleno e integral. Tales derechos están protegidos por procedimientos especiales, como son los procesos de fijación de cuota alimentaria, ejecución y revisión de los mismos.

Sobre la inasistencia alimentaria: En caso de incumplimiento en el pago de la cuota alimentaria es posible iniciar, además de los procesos judiciales de carácter ejecutivo ante la jurisdicción de familia, una denuncia penal por inasistencia alimentaria, si se demuestra que el alimentante incumple injustificadamente con la obligación legal de asistir y proteger al alimentario.

Sobre la conciliación extrajudicial en materia de familia: La conciliación de los alimentos futuros que se deben por ley a una persona no puede valer sin aprobación judicial, aprobación que está presente únicamente en la conciliación judicial, única instancia en la que el juez puede aprobar el acto conciliatorio. Por tales razones, la conciliación sobre alimentos futuros debidos por ley es válida, pero debe hacerse por expreso mandato legal ante un juez que la apruebe, es decir, debe hacerse en una conciliación judicial y está prohibida para la conciliación extrajudicial.

Sobre el trámite administrativo y judicial para la exigibilidad del derecho de los alimentos: Aquí básicamente el ICBF hace un pequeño resumen de los trámites para exigir el derecho de alimentos, desde la demanda de alimentos hasta los procesos ejecutivos de alimentos.

Al final de esta extensa retahíla jurídica, el ICBF concluye lo siguiente:

En atención a las consideraciones de orden legal analizadas, esta Oficina Asesora Jurídica considera que no es procedente que el obligado a suministrar alimentos, bien sea por vía administrativa o judicial, se abstenga injustificadamente de cumplir con tal deber, pues el hecho de tener el cuidado personal de sus hijos en los periodos de vacaciones no es óbice paras desatender lo estipulado en un acuerdo conciliatorio o una sentencia.

Debe tenerse en cuenta que la ley no consagra la posibilidad de modificar unilateralmente las conciliaciones celebradas, pues éstas hacen tránsito a cosa juzgada y son Ley para las partes, por lo cual, en caso de pretender una disminución de la cuota alimentaria o la modificación de la obligación ya fijada, el interesado deberá iniciar los procedimientos administrativos o judiciales pertinentes para ello.

¿Pero qué demonios le pasa al ICBF?! O sea, ¿una persona le pregunta si es procedente la suspensión de la cuota alimentaria que suministra el progenitor a sus hijos por los periodos de vacaciones, y el ICBF le dice que no porque lo pueden demandar, sin siquiera entrar a analizar si quien tiene al niño en vacaciones está aportando los alimentos? A decir verdad, si bien este concepto está bien sustentado desde un punto de vista jurídico, es la muestra de lo que pasa cuando un abogado analiza un caso concreto desde un punto de vista abstracto y por ende desde una perspectiva leguleya eminentemente jurídica sin considerar adecuadamente lo que ocurrirá en cada caso en concreto. Por ello, pienso que el ICBF debió tener en cuenta lo siguiente:

  1. Si los alimentos se deben a los menores, y estos están en vacaciones con quien está obligado a darle esos alimentos, entonces ¿qué mierda va a demandar ese menor si igual le están cumpliendo?. Ah si, claro: El alimentante se comprometió con la madre del menor al pago de la cuota alimentaria. Pero es que aquí se está olvidando que la única razón por la cual una madre firma esa Acta de Conciliación, o inicia las demandas de alimentos es porque actúa en calidad de representante legal de ese niño. Es más, esto es tan obvio que si ese menor llega a cumplir 18 años la madre ya no puede recibir esas cuotas, dado que ella ya no tiene velas en ese entierro.
  2. Además, el ICBF no tuvo en cuenta que lo que le estaban preguntando sólo se refería a los alimentos que se pagan en su totalidad en dinero, ya que en el caso de los alimentos en especies el tratamiento si debe ser como la entidad lo está describiendo, ya que por lo general la entrega de esos bienes se suele hacer en fechas determinadas y se hace expresamente a la madre del menor (o a quien tenga la custodia y cuidado del alimentario). Así las cosas, la pregunta que le hicieron al ICBF amerita diferentes respuestas según el contexto desde el cual se analice su respuesta.

Moraleja: Uno no va por la vida respondiendo preguntas jurídicas sin analizar primero cada caso en concreto. Ningún caso puede analizarse en abstracto (como lo haría un robot) porque se cae en el error de disociar el derecho de su componente sociológico y de simplemente convertirlo en un manual de instrucciones aplicable a seres no pensantes.

Ojo, tenga en cuenta que en este caso me refiero al derecho sustancial, dado que en materia procesal interpretar la ley de esta manera podría llevar a excesos.

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