derecho constitucional - El violador eres tú y la libertad de expresión

El violador eres tú y la libertad de expresión

Esta pequeña reflexión la hago a raíz de un enfrentamiento que tuve ayer con una feminazi en Twitter, quien me comenzó a insultar por cuenta de la defensa que hice de unos jugadores que parodiaron la canción «Un violador en tu camino», que si bien fue creada como un tema de protesta ante los innegables abusos, abandono estatal, e injusticias a los cuales son sometidas las mujeres  en el mundo hispanoparlante, ha sido bailada también por hombres que consideran que la coreografía y el ritmo de la canción son pegajosos.

Obviamente, a esa feminazi le respondí de vuelta con la contundencia debida y el trato que merecen feminazis, fanáticos religiosos, petroñeros y uribestias por igual (dadas sus posturas fanáticas). Sin embargo, y esta es la razón de este escrito, lo que más me sorprendió de la discusión es la manera tan equivocada como se aproximan estos fanáticos a la libertad de expresión, como si no supieran cómo funciona. Incluso, un individiuo que intervino en la discusión entró a citarme conceptos sobre la libertad de expresión, obviamente descontexualizados, para practicamente insinuar que quien se burle de esa canción es complice de las violaciones que ellas están denunciando. Esto último no deja de ser una postura tipo: O estás con nosotros o estás en contra de nosotros.

Vale aclarar que no pretendo hacer un ensayo exhaustivo de la libertad de expresión y de sus límites. Más bien, quiero recordarles que lo que está ocurriendo con la censura a las parodias de esa canción es parecido a ciertos episodios que los antiguos lectores de este blog conocen mejor que nadie, y es la forma cómo han intentado censurarme ciertos snowflakes por cuenta del disgusto que le produjeron las denuncias que hice contra ellos. Y parto de mencionar este punto porque, al igual que con las feminazis, el modus operandi es el mismo:

1. Parten de razones emocionales para buscar dar de baja un contenido. Esto hace que todo se reduzca a herir sus egos, o el de personas indeterminadas (como por ejemplo, un Magistrado que me dijo que yo ponía en peligro la imagen de la Rama Judicial en mis lectores)

2. Nunca apelan al beneficio de la duda o a poner las cosas en contexto.

3. Su total falta de sentido del humor demuestra que se toman las cosas tan en serio, que elevan sus posturas al nivel de dogmas que no deben ser cuestionados de ninguna forma.

4. El objetivo principal de sus molestias siempre es la eliminación del contenido que no les gusta. Para ello, pueden hacerlo a las buenas (denuncias o acciones de tutela) o a las malas (violencia física o calumnias)

Este mismo modus operandi es el mismo que operan los fanáticos religiosos cuando alguien se mete con sus creencias, como ocurrió en 2015 con el semanario francés Charlie Hebdo, cuando sufrieron un atentado por dibujar a Mahoma (que despertó la solidaridad de miles de personas en todo el mundo, incluso de las unicas y detergentes que hoy se indignan por las parodias a su bailecito). O como ocurrió en Colombia en 2005 cuando Alejandro Ordoñez denunció penalmente a Daniel Samper Ospina, y a Alejandra Azcarate, por hacer su icónica parodia de la última cena con mujeres desnudas.

37601 11559 7 - El violador eres tú y la libertad de expresión

Todo esto lo expongo para que entiendan que cuando existen conflictos entre la libertad de expresión y otros derechos (como la libertad de culto), siempre prima la libertad de expresión. Esto es aún más palpable cuando hablamos de conceptos, como el feminismo (o el feminazismo, que es su hermano bobo). En otras palabras, que alguien se sienta ofendido por alguna manifestación de esa libertad de expresión no significa que deba terminar en censura, o de lo contrario se terminaría mancillando los derechos de quienes realizan esos mensajes, además de imponer limites eminentemente subjetivos a todo un colectivo.

Y claro, la libertad de expresión tiene límites. Pero esos límites no son las percepciones individuales, ni lo que cada persona defina como ofensivo. Si esto fuera así, básicamente convertiríamos la sociedad en un claustro, como quiera que las personas se ofenden por diversas razones y califican de distintas formas lo que es o no es ofensivo. De este modo, considerar este aspecto implicaría que la libertad de expresión sería imposible: Si cualquier cosa puede ser ofesiva para cualquier persona, entonces no podríamos hacer algo porque todo lo que hagamos será ofensivo para, al menos, una persona.

Lo cierto es que la Corte Interamericana de Derechos Humanos se ha encargado de definir no sólo cuáles son esos límites, sino cómo deben desarrollarse. Para no extenderme, básicamente esos límites son la honra y honor de una persona, y deben ser escritos de forma detallada en las leyes, de tal suerte que no exista un límite a la libertad de expresión que no esté tipificado en la ley. Es por lo anterior que un concepto, una canción o una religión nunca harán parte de esos límites, dado que estos conceptos son enteramente impersonales. Eso sí, esto no aplica cuando se está haciendo apología al discurso de odio, que no se parece en nada a hacer una parodia de una canción: No es lo mismo burlarse del radicalismo de las feminazis que decir que hay que matarlas a todas (ese sí, discurso de odio que será castigado con contundencia por la Ley)

La invitación, por tanto, es a entender que mientras exista este planeta, siempre habrá gente que se burlará de cosas que nosotros consideramos sagradas, lo cual sirve no sólo para difundir todavía más esos mensajes (en parte, por las parodias, la canción «Un violador en tu camino» ahora es más viral), sino también para cuestionarlos, para someterlos a un examen que permita saber si es o no correcto lo que se postula. Esto en últimas permitirá que surga un mensaje más contundente y más coherente. Los dogmas sólo sirven para perpetuar conceptos equivocados, y el radicalismo sólo sirve para imponerlos a la fuerza, como una plaga. Y al igual que las plagas, la gente desarrollará repulsión hacia ellas.

3 comentarios en “El violador eres tú y la libertad de expresión”

  1. Las ideologías son enemigas de la objetividad: quien se matricula «per se» en un feudo ideológico, verá siempre el mundo a través de las gafas de su señor feudal y será irremisiblemente vasallo de las ideas ajenas. No hay nada más esclavizante y contrario a la libertad que imponerse a sí mismo las cadenas, cerrar los ojos y botar la llave.

    Responder
  2. Complemento que con solo el testimonio de dos de estas mujeres y por un solo hecho unico el sr. Ricardo xxxxxx se encuentra preso por 6 años, y muchos hombres separados de sus hijos porque supuestamente fueron violentos y en el mejor de los casos duran separados tres cuatro cinco seis años de sus hijos y hasta toda la vida, por falsas denuncias de supuesta violacion que se usa ya como un cartel en nuestro pais.

    Por ese motivo hoy en la tarde haremos una protesta en contra de esa cancion cuando las feminazis vayan a cantarla en Suba en Bogota el dia de hoy!!!!.

    Responder

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: